El geófono vertical de 4.5 Hz y los 24 canales del sismógrafo se despliegan sobre la grava arenosa que caracteriza la terraza fluvial de Chiguayante, a escasos metros del río Biobío. La fuente activa —generalmente una comba de 8 kg sobre placa metálica— genera un tren de ondas Rayleigh que los sensores capturan en arreglo lineal. Procesamos los registros con inversión modal para extraer la curva de dispersión y obtener el perfil unidimensional de velocidad de ondas de corte. El parámetro VS30, calculado según los primeros 30 metros del subsuelo, define la clasificación sísmica del terreno conforme a la NCh433.Of1996 Mod.2012 y el Decreto Supremo 61, obligatorio para todo proyecto estructural en la comuna. En suelos con contraste de impedancia marcado, combinamos el MASW con ensayos de penetración SPT para calibrar los perfiles con datos directos de resistencia, algo que la práctica local en la Región del Biobío exige cada vez más.
Medir VS30 en vez de estimarlo por correlación con SPT puede reducir el coeficiente sísmico de diseño entre un 15 y un 30%, dependiendo del tipo de suelo.
