Una losa de fundación en Villa Pinares comenzó a fisurarse a los tres meses de construida. El suelo arcilloso que parecía estable en verano se expandió durante las lluvias de junio. El problema no era la estructura. El problema era no haber caracterizado la plasticidad del suelo. Los Límites de Atterberg definen el comportamiento de los suelos finos cuando cambia la humedad. En Chiguayante, con depósitos fluviales del río Biobío mezclados con cenizas volcánicas de la cordillera, este ensayo es obligatorio. La norma NCh1508 establece el procedimiento y nuestro laboratorio lo ejecuta sobre muestras inalteradas o remoldeadas. Cuando la obra está sobre limos orgánicos, complementamos con una granulometría para verificar el porcentaje de finos y detectar fracciones reactivas. También aplicamos ensayos Proctor para correlacionar la humedad óptima de compactación con los límites de consistencia.
Un índice de plasticidad superior a 20% en Chiguayante implica riesgo de expansión si no se controla la humedad de compactación.
