La NCh2745.Of2013 establece los requisitos para el diseño de sistemas de aislación sísmica, y en Chiguayante esta norma cobra un peso específico. La ciudad se emplaza sobre la llanura aluvial del río Biobío, donde los depósitos de gravas arenosas y arenas limosas —con niveles freáticos variables entre 3 y 8 metros— definen un escenario geotécnico que exige soluciones de protección estructural más allá del diseño convencional. El historial sísmico de la región, marcado por el terremoto del 27F de 2010 que generó aceleraciones espectrales superiores a 0.6g en el casco urbano de Chiguayante, demostró que las estructuras con base fija sufren demandas de ductilidad que comprometen su operatividad post-sismo. Los aisladores elastoméricos con núcleo de plomo y los deslizantes de péndulo de fricción son las dos familias tecnológicas que nuestro equipo técnico evalúa mediante análisis no lineales tiempo-historia, calibrando los modelos constitutivos con los espectros de sitio específicos de la comuna. Complementamos el diseño con ensayos de penetración SPT para caracterizar la rigidez del suelo de fundación hasta profundidades de 20 metros, parámetro que condiciona la respuesta acoplada suelo-estructura-aislador.
Un sistema de aislación bien calibrado reduce las fuerzas sísmicas en la superestructura entre un 60% y un 80% respecto a la solución de base fija, manteniendo la operatividad incluso tras el sismo máximo creíble.
