La NCh1508 es el punto de partida para cualquier análisis serio de suelos en la zona. En Chiguayante no basta con una simple clasificación visual. Los suelos finos del valle del Biobío, con su alto contenido de limos y arcillas, exigen una curva granulométrica completa. Lo hemos visto en obra tras obra. El material arrastrado por el río y los depósitos de laderas generan una variabilidad que solo se entiende combinando tamices y ensayo de hidrómetro. Sin esa fracción fina bien definida, el diseño de drenajes o la estimación de asentamientos queda cojo. Nuestro laboratorio aplica la norma NCh 1517 además del estándar chileno para asegurar trazabilidad en cada fracción de suelo. Cuando los limos superan el 35%, algo común en los sectores más cercanos al río, complementamos con límites de Atterberg para confirmar plasticidad y actividad de la arcilla.
Una curva granulométrica mal definida en suelos finos de Chiguayante puede subestimar el potencial de licuefacción en un 40%.
