Con una población que supera los 85.000 habitantes y asentada sobre la llanura fluvial del río Biobío, Chiguayante presenta un subsuelo donde el nivel freático y la permeabilidad de los estratos son variables determinantes para cualquier proyecto. Depósitos de arenas, limos y graves en matrices arenosas conforman un perfil geotécnico que demanda datos precisos de conductividad hidráulica antes de diseñar fundaciones, drenajes o excavaciones. La ejecución de ensayos de permeabilidad en campo, mediante los procedimientos Lefranc y Lugeon, permite obtener parámetros de flujo directamente en el terreno, eliminando las limitaciones de las muestras alteradas. En zonas como Manquimávida o Lonco, donde la interacción río-acuífero es compleja, la evaluación del potencial de licuefacción complementa estos datos para un análisis integral del comportamiento del suelo saturado ante solicitaciones sísmicas.
La conductividad hidráulica medida in situ en los sedimentos del Biobío define la viabilidad de cualquier excavación bajo el nivel freático en Chiguayante.
